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03. Mantenimiento en trastorno bipolar: clasificación de fármacos por efectividad en práctica clínica real

Publicado el 4 de septiembre de 2026 Fecha de caducidad de la certificación: 4 de septiembre de 2029

James Phelps, M.D.

Research Editor - Psychopharmacology Institute

Puntos clave

  • En un estudio intrasujeto de práctica clínica real con más de 300.000 pacientes con trastorno bipolar, la monoterapia con litio fue la más eficaz para prevenir hospitalizaciones. Superó a todos los antipsicóticos orales; el valproato, la carbamazepina y la lamotrigina igualaron al aripiprazol, con una razón de riesgo de 0,72.
  • Entre los antipsicóticos orales, el aripiprazol lideró el ranking, por delante de olanzapina, quetiapina, risperidona y lurasidona. Los agentes más nuevos y costosos no superaron al aripiprazol.
  • Los inyectables de acción prolongada mostraron la mayor reducción de hospitalizaciones, aunque esto podría reflejar un sesgo de confusión por indicación. Algunas combinaciones de estabilizador del ánimo más aripiprazol superaron modestamente a la monoterapia, pero probablemente porque se utilizaron tras el fracaso de esta.

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Efectividad en práctica clínica real de los tratamientos de mantenimiento en el trastorno bipolar

Considere el caso de María, de 28 años, recientemente hospitalizada durante un episodio maníaco con diagnósticos adicionales de trastorno de ansiedad generalizada (TAG) y posible TEPT. Actualmente ha mejorado notablemente y acude a consulta para seguimiento ambulatorio.

¿Cuál es el mejor fármaco para acompañar los componentes de las diversas psicoterapias específicas para el trastorno bipolar y ayudarla a prevenir nuevos episodios del estado de ánimo? ¿Qué es mejor, un estabilizador del ánimo o un antipsicótico? ¿Y cuáles concretamente?

Una pista, que se revelará más adelante: el mejor es uno de los menos utilizados.

Los metaanálisis en red de ensayos aleatorizados ofrecen comparaciones entre tratamientos, por lo que constituyen una fuente de respuesta. Sin embargo, los ensayos aleatorizados en los que se basan suelen tener criterios de inclusión muy restrictivos, excluyendo a pacientes con múltiples comorbilidades o con ideación suicida, como María. Como alternativa, existen estudios observacionales de práctica clínica real que examinan los resultados en grandes poblaciones, sin criterios de exclusión y con una aplicabilidad potencialmente mayor a los pacientes atendidos en consulta.

Analicemos, pues, este nuevo estudio de cohortes a escala nacional del Dr. Yasuyuki Okumura y colaboradores. Los investigadores examinaron las tasas de hospitalización en personas con diagnóstico de trastorno bipolar en todo Japón a lo largo de 10 años.

Los pacientes actuaron como sus propios controles, por lo que se excluyeron quienes nunca habían tomado ningún fármaco o habían permanecido con el mismo durante todo el período. Para el resto, la probabilidad de hospitalización se evaluó comparando los períodos en que tomaban el fármaco de interés con aquellos en que no lo tomaban, incluidos los períodos en que tomaban otro tratamiento.

Es una medida aproximada, pero contar con una muestra de más de 300.000 pacientes y un período de observación prolongado permite detectar posibles señales por encima del ruido generado por los cambios de medicación.

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Los inyectables de acción prolongada lideraron el ranking, con matices

Para visualizar los resultados, imagine manzanas cayendo de un árbol: la mayoría aterrizan cerca del tronco. Comencemos, pues, por el caso más alejado, es decir, el fármaco con la mayor reducción de hospitalizaciones en comparación con cualquier otro tratamiento o con la ausencia de tratamiento.

En este nuevo estudio, las manzanas más alejadas son los inyectables de acción prolongada. Podría pensarse: «claro, los inyectables resuelven el problema de la adherencia».

Pero conviene recordar que se trata de una comparación dentro de la experiencia de cada paciente: se comparan los períodos en que el paciente recibía un inyectable con aquellos en que recibía cualquier otro tratamiento.

Se trata, por tanto, de un subgrupo de pacientes que probablemente habían presentado problemas con la medicación oral. En ese grupo, cambiar a un inyectable podría tener un efecto especialmente notable sobre las tasas de hospitalización. En epidemiología, esto se denomina sesgo de confusión por indicación.

Clasificación de los antipsicóticos orales

¿Y qué ocurre con las manzanas orales? ¿Cuál de ellas cae más lejos del tronco? Dado que hay numerosos antipsicóticos que comparar, los agruparé en tres categorías.

  • Aripiprazol, paliperidona, zotepina y brexpiprazol: su razón de riesgo (probabilidad de hospitalización en relación con el período en que el paciente tomaba cualquier otro tratamiento) fue de 0,73, lo que sugiere una reducción de aproximadamente el 25 % en el riesgo de hospitalización para estos cuatro agentes.
  • Olanzapina y quetiapina, con una razón de riesgo de 0,82. Algo inferior.
  • Risperidona, con 0,87, una diferencia aún menor en el riesgo de hospitalización.

Cabría especular con que el tratamiento del trastorno bipolar ha mejorado en el tiempo transcurrido desde la introducción de estos fármacos más antiguos, de modo que los más nuevos parecen superiores no por ser mejores en sí mismos, sino porque el tratamiento global ha mejorado. Puede que sí. Pero en el contexto de este estudio, la diferencia es bastante llamativa: una reducción del 25 % en las hospitalizaciones frente al 20 % con olanzapina y quetiapina, que son más antiguas.

No he incluido el haloperidol ni otros antipsicóticos de uso mucho menos frecuente. Ninguno destaca como superior.

¿Qué ocurre con la lurasidona, recientemente disponible como genérico? Quizás su escaso rendimiento —0,88, similar al de la risperidona— se deba a que es tan reciente que solo se utilizaría tras el fracaso de múltiples tratamientos previos, de modo que los pacientes que la reciben constituyen una población más difícil de tratar. De nuevo, sesgo de confusión por indicación.

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El litio superó a todos los antipsicóticos

Espero que esté impaciente por conocer el comportamiento de los estabilizadores del ánimo. La respuesta: el litio superó a todos los antipsicóticos orales, con una razón de riesgo de 0,67. Recuerde que el aripiprazol y su grupo obtuvieron 0,73, es decir, una reducción del riesgo de algo más del 25 %. El litio, con 0,67, ofrece una reducción del riesgo del 33 %, superior a la de cualquier antipsicótico oral.

¿Y el resto de los estabilizadores del ánimo? El valproato, la carbamazepina e incluso la monoterapia con lamotrigina obtuvieron resultados equivalentes a los del aripiprazol, con una razón de riesgo de 0,72.

Algunas combinaciones superaron a la monoterapia

Por último, también se estudiaron combinaciones de fármacos. Entre ellas, valproato más aripiprazol resultó superior al valproato en monoterapia, con una razón de riesgo de 0,84, y litio más aripiprazol fue superior al litio en monoterapia, con 0,87.

Sin embargo, este tipo de combinaciones probablemente se indiquen tras el fracaso de la monoterapia, lo que infla el valor aparente del tratamiento dual frente al tratamiento en monoterapia. Los autores señalan, además, el riesgo de efectos adversos adicionales, como síntomas extrapiramidales, acatisia, aumento de peso y elevación de prolactina.

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Conclusión para la práctica clínica

En definitiva, este estudio es otra forma de buscar cuál podría ser el mejor tratamiento de mantenimiento para pacientes con trastorno bipolar como María. Confío en que los resultados inviten a la reflexión. Desde mi perspectiva, destacan dos hallazgos principales.

  • En primer lugar, para la prevención de hospitalizaciones en personas con diagnóstico de trastorno bipolar, el litio superó a todos los antipsicóticos orales; y cualquier estabilizador del ánimo, incluida la lamotrigina, demostró ser igualmente eficaz. Sé que es un solo estudio, pero no hay que olvidar que, en las guías de 2023 de la Canadian Network for Mood and Anxiety Treatments (CANMAT) para el trastorno bipolar, la monoterapia con lamotrigina figuraba como primera línea en el tratamiento de mantenimiento del trastorno bipolar I, aunque en cuarto lugar tras el litio, la quetiapina y el valproato. Y, por supuesto, este último no es candidato para la mayoría de las mujeres en edad reproductiva.
  • En segundo lugar, en cuanto a la prevención de recaídas entre los antipsicóticos, los agentes más nuevos y costosos, así como aquellos que con frecuencia producen síndrome metabólico —como la olanzapina y la quetiapina—, no superaron al aripiprazol.

¿Qué sugerir, entonces, para María, además de los componentes de psicoterapia específicos para el trastorno bipolar? Si salió del hospital con un antipsicótico y un estabilizador del ánimo, este nuevo estudio apoya una reducción progresiva y cuidadosa hacia el estabilizador del ánimo en monoterapia, incluso si se trata de lamotrigina.

Si está tomando únicamente un antipsicótico, ¿debería María continuar con lo que le ha funcionado o intentar la transición a un fármaco con menores riesgos a largo plazo? Para tomar esa decisión compartida, es necesario un conocimiento personalizado de la situación de María.

¿Cuáles son sus miedos, sus expectativas, su red de apoyo y los riesgos en caso de recaída? Ni un metaanálisis en red ni un estudio de cohortes pueden responder a esas preguntas.

Abstract

Resumen del artículo original, reproducido en inglés.

Real-world effectiveness of mono- and combination therapies of mood stabilisers and antipsychotics in bipolar disorder: nationwide, within-individual study of 315 046 patients

Yasuyuki Okumura, Hidetaka Tamune, Hiroyuki Harada & Tadafumi Kato

Background

Real-world evidence on pharmacotherapy for bipolar disorder remains limited; in particular, the effectiveness of combination therapies that are widely used in clinical practice has not been systematically assessed.

Aims

To assess the effectiveness of mono- and combination therapy with mood stabilisers and antipsychotics in preventing psychiatric hospitalisation.

Method

This population-based cohort study used a within-individual design and data from the National Database of Health Insurance Claims and Specific Health Check-ups of Japan. Patients aged ≥20 years, with a primary diagnosis of bipolar disorder treated in psychiatric settings between 1 April 2013 and 31 March 2022, were included. Follow-up continued until 31 May 2023. Exposures included monotherapy with mood stabilisers or antipsychotics, and combination therapy involving (a) lithium plus another mood stabiliser or (b) lithium, valproate or lamotrigine plus a commonly prescribed antipsychotic. The primary outcome was time to psychiatric hospitalisation. Adjusted hazard ratios (aHRs) with 95% confidence intervals were estimated using stratified Cox regression.

Results

Among 315 046 patients (median follow-up 7.1 years), 83 621 (26.5%) experienced psychiatric hospitalisation. Monotherapy with lithium (aHR 0.67 [0.66-0.68]), valproate (aHR 0.71, 95% CI 0.70-0.73), lamotrigine (aHR 0.72, 95% CI 0.69-0.75) and carbamazepine (aHR 0.74, 95% CI 0.70-0.78) was associated with reduced hospitalisation compared with non-use of any mood stabilisers. Antipsychotic monotherapy with 15 agents, including aripiprazole (aHR 0.73, 95% CI 0.70-0.75) and zotepine (aHR 0.74, 95% CI 0.69-0.79), was also associated with reduced risk compared with non-use of any antipsychotics. Combination therapy with lithium plus carbamazepine (aHR 0.73, 95% CI 0.64-0.83), zotepine (aHR 0.82, 95% CI 0.72-0.93), aripiprazole (aHR 0.87, 95% CI0.82-0.92) or valproate (aHR 0.92, 95% CI 0.87-0.97) was associated with further reductions in hospitalisation risk compared with lithium monotherapy.

Conclusions

This large, population-based study showed that monotherapy and combination therapy with mood stabilisers and antipsychotics varied in their effectiveness in preventing psychiatric hospitalisation. These findings may inform treatment decisions in the clinical management of bipolar disorder.

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Referencia

Okumura, Y.; Tamune, H.; Harada, H. & Kato, T. (2026). Real-world effectiveness of mono- and combination therapies of mood stabilisers and antipsychotics in bipolar disorder: nationwide, within-individual study of 315 046 patients. The British Journal of Psychiatry; 1-9.

Objetivos de aprendizaje

Al completar esta actividad, el participante será capaz de:

  1. Aplicar una atención informada por el estado hormonal a mujeres con psicosis, incluyendo el seguimiento prospectivo de síntomas perimenstruales, la preferencia por antipsicóticos que no elevan la prolactina y la reevaluación de la dosificación de clozapina u olanzapina cuando cambia la exposición estrogénica.
  2. Comparar la eficacia en la reducción de peso de semaglutida, liraglutida y exenatida en pacientes con esquizofrenia en tratamiento antipsicótico, e identificar las limitaciones que subsisten antes de que los agonistas del GLP-1 puedan recomendarse de forma sistemática.
  3. Evaluar datos de efectividad en la práctica clínica real que clasifican el litio, otros estabilizadores del estado de ánimo y los antipsicóticos orales según su capacidad para prevenir hospitalizaciones en el trastorno bipolar, teniendo en cuenta el sesgo de confusión por indicación.
  4. Describir los hallazgos y las limitaciones de un ensayo de dos años con carbonato de litio a dosis bajas en el deterioro cognitivo leve, y distinguir el carbonato de litio del orotato de litio al orientar a los pacientes.
  5. Identificar a los pacientes en quienes la terapia metabólica cetogénica puede ser un complemento razonable al tratamiento psiquiátrico estándar, así como las pruebas basales y el seguimiento recomendados por el consenso de expertos.

Actividad

Fecha de publicación original: 4 de septiembre de 2026
Fecha de vencimiento: 4 de septiembre de 2029
Expertos: Amanda Koire, M.D., Oliver Freudenreich, M.D., F.A.C.L.P., James Phelps, M.D., Scott R. Beach, M.D. y Derick E. Vergne, M.D.
Editores médicos: Sebastián Malleza, M.D. y Flavio Guzmán, M.D.

Divulgaciones financieras relevantes:

Oliver Freudenreich, M.D., F.A.C.L.P. declara los siguientes intereses:
– Karuna: Researcher (MGH)
– Medscape: Speaker honorarium
– Wolters-Kluwer: Royalties for medical writing

James Phelps, M.D. declara los siguientes intereses:
– McGraw-Hill: Published books about bipolar
– W.W. Norton & Co.: Published books about bipolar
– PESI: Honoraria for webinars about bipolar
– eCare: Honoraria for webinars about bipolar

Todas las relaciones financieras relevantes mencionadas anteriormente han sido mitigadas por Medical Academy y el Psychopharmacology Institute.

Ninguno de los demás expertos, planificadores y revisores de esta actividad educativa tiene relaciones financieras relevantes que divulgar durante los últimos 24 meses con compañías no elegibles cuyo negocio principal sea producir, comercializar, vender, revender o distribuir productos de salud utilizados por o en pacientes.

Instrucciones para la participación y el crédito

Los participantes deben completar la actividad en línea dentro del período de validez del crédito indicado anteriormente.
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  2. Complete la Evaluación Posterior a la Actividad para proporcionar la retroalimentación necesaria para fines de acreditación continua y para el desarrollo de futuras actividades. NOTA: Completar la Evaluación Posterior a la Actividad después del cuestionario es requisito para recibir el crédito obtenido.
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Tenga en cuenta que las fechas de finalización de los certificados de CME y SA CME se registran en horario UTC. Según su zona horaria local, las actividades completadas al final del día pueden aparecer en su certificado con la fecha del día siguiente.

Información de contacto: Para preguntas sobre el contenido o el acceso a esta actividad, contáctenos en support@psychopharmacologyinstitute.com

Acreditación

Médicos

Accreditation Statement:
This activity has been planned and implemented in accordance with the accreditation requirements and policies of the Accreditation Council for Continuing Medical Education through the joint providership of Medical Academy LLC and the Psychopharmacology Institute. Medical Academy is accredited by the ACCME to provide continuing medical education for physicians.

Declaración de acreditación (traducción de referencia): Esta actividad ha sido planificada e implementada de acuerdo con los requisitos y políticas de acreditación del Accreditation Council for Continuing Medical Education, a través de la coprovisión de Medical Academy LLC y el Psychopharmacology Institute. Medical Academy está acreditada por el ACCME para proporcionar educación médica continua a médicos.

Credit Designation Statement:
Medical Academy designates this enduring activity for a maximum of 0.75 AMA PRA Category 1 credit(s)™. Physicians should claim only the credit commensurate with the extent of their participation in the activity.

Declaración de designación de créditos (traducción de referencia): Medical Academy designa esta actividad permanente para un máximo de 0.75 AMA PRA Category 1 credit(s)™. Los médicos deben reclamar únicamente el crédito proporcional al grado de su participación en la actividad.

Profesionales de enfermería — La ANCC reconoce los créditos AMA PRA Category 1 Credit(s)™ como horas de contacto, de acuerdo con la siguiente equivalencia: 1 CME = 1 hora de contacto. Todo nuestro contenido es de psicofarmacología, de modo que las horas de farmacología que figuran en su certificado coinciden con los créditos otorgados por esa actividad. El certificado las indica en una línea propia, separada de la declaración de designación de créditos. Esto se aplica también a la renovación de farmacología para APRN. Cada consejo de enfermería define a su manera la educación continua en farmacología, así que le recomendamos confirmar con el suyo que ésta es la documentación que espera.

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Médicos fuera de los Estados Unidos — Los créditos AMA PRA Category 1 Credit™ pueden otorgarse a los médicos con independencia del país en el que estén habilitados para ejercer. Los médicos que deseen convertir los créditos AMA PRA Category 1 Credit™ en créditos CME del UEMS-European Accreditation Council for Continuing Medical Education (ECMEC®s) deben dirigirse a la UEMS en mutualrecognition@uems.eu. La aceptación de estos créditos para un requisito nacional de formación médica continua la determina la autoridad de cada país.

Divulgación sobre el uso de inteligencia artificial (IA)

Es posible que se hayan utilizado herramientas de inteligencia artificial (IA) en etapas limitadas del desarrollo de esta actividad (p. ej., redacción o refinamiento del lenguaje). La herramienta específica, su versión y la fecha de uso están documentadas internamente. La IA se utiliza únicamente como mecanismo de apoyo editorial y no reemplaza la experiencia humana. La IA no determina las recomendaciones clínicas. Todo el contenido es revisado, verificado y aprobado por los expertos y editores médicos mencionados, y refleja el juicio clínico humano independiente, en consonancia con los ACCME Standards for Integrity and Independence in Accredited Continuing Education.

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