Diapositivas y transcripción
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Les habla el Dr. Mohammad, psiquiatra infantil y de adolescentes del Baystate Medical Center y profesor asistente de psiquiatría en University of Massachusetts Medical School-Baystate. Abordaremos el tratamiento del trastorno bipolar en niños y adolescentes.
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Para empezar, la prevalencia del trastorno bipolar en niños y adolescentes representa un desafío diagnóstico.
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Esto se debe específicamente a la controversia sobre cuáles niños tienen un verdadero trastorno bipolar, por así decirlo, y el fenotipo de este trastorno; y qué niño tiene otro diagnóstico como trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), trastorno negativista desafiante (TND), algún trauma u otro diagnóstico. Recibo gran cantidad de derivaciones a mi consulta para establecer un diagnóstico claro y no siempre es fácil. Es por eso que diferentes estudios indican diferentes cifras sobre la prevalencia de esta condición.
Referencias:
- Goodwin, G. O., & Consensus Group of the British Association for Psychopharmacology. (2009). Evidence-based guidelines for treating bipolar disorder: revised second edition—recommendations from the British Association for Psychopharmacology. Journal of Psychopharmacology, 23(4), 346-388.
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Por ejemplo, en un estudio epidemiológico de adolescentes de 14 a 16 años, hubo una prevalencia de vida estimada de manía de aproximadamente un 0,6 %, una cifra muy baja. Pero esa tasa subió hasta un 13,3 % dependiendo de si se tomó en cuenta la duración, la gravedad y los criterios de este trastorno.Otro dato diagnóstico sobre el trastorno bipolar es que su diagnóstico ha aumentado cuarenta veces en una década. Esta cifra es alarmante y es testimonio del fenotipo más amplio de este diagnóstico: los niños explosivos, con irritabilidad crónica o desregularización del afecto que pueden no cumplir con los criterios de tiempo, intensidad y número de síntomas.
Referencias:
- Carlson, G. A., & Kashani, J. H. (1988). Manic symptoms in a non-referred adolescent population. Journal of Affective Disorders, 15(3), 219-226.
- Goodwin, G. O., & Consensus Group of the British Association for Psychopharmacology. (2009). Evidence-based guidelines for treating bipolar disorder: revised second edition—recommendations from the British Association for Psychopharmacology. Journal of Psychopharmacology, 23(4), 346-388.
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Por este motivo las guías NICE británicas de 2006 enunciaron que el diagnóstico más amplio de trastorno bipolar podría no ser confiable y por ende, no muy útil. De ahí que muchos autores sugieran que no se debe usar este fenotipo más amplio para el diagnóstico y que debemos limitarnos a los criterios diagnósticos del DSM.Por supuesto, siempre existen excepciones clínicas y se deben abordar caso por caso. Pero en general, cuando se diagnostica este trastorno, hay que esforzarse en identificar el fenotipo de criterios reducidos que “cumple” con los criterios diagnósticos del DSM.
Referencias:
- NICE. National Institute for Health and Care Excellence. (2006, July). Bipolar disorder: The management of bipolar disorder in adults, children and adolescents, in primary and secondary care. Retrieved from https://www.nice.org.uk/guidance/cg38.
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Es importante distinguir dentro de este fenotipo más amplio de la sintomatología e intentar identificar quién tiene el “verdadero” trastorno bipolar y quién tiene la condición no bipolar. Usualmente, son los niños que tienen trastorno negativista desafiante grave junto con el TDAH. Esta combinación parece un cuadro bipolar. También están los niños con depresión e irritabilidad crónica, llamado trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo o TDDEA, que es un diagnóstico de moda por la llegada del DSM-5. Se sabe que en la mayoría de los estudios la mayoría de los niños que presentaban irritabilidad crónica en realidad terminaron con un diagnóstico de depresión mayor en la adultez y no trastorno bipolar.
Referencias:
- Stringaris, A., Baroni, A., Haimm, C., Brotman, M., Lowe, C. H., Myers, F., … & Leibenluft, E. (2010). Pediatric bipolar disorder versus severe mood dysregulation: risk for manic episodes on follow-up. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 49(4), 397-405.
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Para resumir, el primer punto clave es que se debe distinguir (en la medida de lo posible) entre el trastorno bipolar y otros trastornos.El segundo punto es que no hay que diagnosticar un trastorno bipolar para legitimar el uso de ciertos fármacos y es una preocupación de muchos clínicos. Esa no es una restricción. Siempre podemos hacer el diagnóstico apropiado y recurrir al uso de medicamentos de forma sintomática sin un diagnóstico de trastorno bipolar.El tercer punto es que diagnosticar erróneamente un trastorno negativista desafiante (TND) junto con el TDAH como trastorno bipolar en realidad impide el manejo adecuado de la condición porque requiere un tratamiento diferente. Por ejemplo, el tratamiento recomendado para el TND es terapia familiar y en el hogar y sí funcionan. Pero estas terapias no serán indicadas si se hace un diagnóstico erróneo de trastorno bipolar.
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